Hernando Cruz no es un villano común. El nuevo personaje de Alex de la Madrid en Lobo, morir matando, es un hombre de doble cara que ha logrado que el público, incluso, lo “entienda”.
Para Ambiance, el actor nos explica cómo construyó a este complejo personaje, desde su impecable fachada pública hasta sus momentos más oscuros, y nos revela que lo llevó a decir que sí a este proyecto.
¿Cómo desarrollaste es personaje de Hernando Cruz y cuál es su talón de Aquiles?
Lo construí desde su propia lógica. Ningún villano se levanta por la mañana diciendo “soy el malo”. Él cree que hace lo correcto, que protege lo suyo, que el fin justifica los medios. Me metí en su cabeza y traté de entender desde dónde toma decisiones tan fuertes.
Su talón de Aquiles… el ego. Y el miedo a perder el control. Cuando siente que algo se le va de las manos, se descompone por dentro.
¿Cómo desconectas después de un día tan intenso de grabación?
No siempre es fácil. Es un proyecto pesado emocionalmente. Lo que hago es algo muy simple: llegar a casa, cambiarme, respirar, pasear a mis perros, escuchar música. Cosas normales que me regresan a mí mismo.
La concentración es clave en este trabajo, pero también lo es saber soltar al final del día. Si no, te lo llevas a la cama y no descansas.
¿Qué tan retador fue interpretar esa doble cara de Hernando?
Muchísimo. Porque su faceta pública es impecable, encantadora… y la privada es otra historia muy distinta. Jugar con esa línea tan fina fue de lo más divertido, y también lo más complejo del personaje. Es alguien que te sonríe mientras está calculando absolutamente todo lo que va a pasar.
¿Cómo fue trabajar la tensión escénica con Arap Bethke y Fátima Molina?
Con Fátima ya había trabajado antes, así que ya nos conocíamos. Es una mujer a la que admiro muchísimo, tanto en lo personal como en lo profesional.
Con Arap nos conocíamos socialmente, pero era la primera vez que trabajábamos juntos. Es un gran tipo, generoso y muy buen compañero.
¿Por qué dijiste que sí a este proyecto? ¿Qué te dejó el género?
Justo, dije que sí porque no se parece a nada que haya hecho antes. No me gusta repetirme.
Y del género, pues me llevo la acción, la intensidad, toda esa adrenalina.
¿Qué buscas o qué influye en ti al elegir un personaje tan complejo?
Que me incomode un poco. Que me rete. Que no sea un personaje cómodo ni obvio.
Si el personaje me mueve algo por dentro, aunque sea algo oscuro, sé que vale la pena interpretarlo.
¿Te sorprendió algo de los comentarios del público?
Sí, la verdad es que sí. Me sorprendió mucho que mucha gente me diga que “entiende” a Hernando. Eso me parece increíblemente interesante, porque habla de que no lo ven como un villano plano, sino como un ser humano. Y eso, como actor, es un regalo.
¿Qué valor te ha sostenido a lo largo de tu carrera?
La disciplina y mantener los pies en la tierra. Esta carrera es increíble, pero siempre recordar de dónde vienes te ayuda mucho a no perder el rumbo.
Para saber más de Alex
¿Qué es más difícil: construir un villano político o no reírte en una escena de comedia?
Hacer un villano político sin reírte de sus propias ocurrencias.
¿Algo por lo que hayas sentido una gratitud especial durante el rodaje?
Por el equipo, sin duda. Fue una producción muy intensa, pero éramos un grupo muy unido. Cuando hay respeto y compromiso, todo, hasta lo más pesado, se vuelve más llevadero.
Si pudieras teletransportarte ahora mismo, ¿a dónde irías?
Al mar. Sin pensarlo ni un segundo. Y lo primero que haría sería meterme y apagar el teléfono.
¿Cuál es tu “tesoro” en la vida real?
La paz, mi gente y una mente con consciencia.
Sigue a Alex en Instagram: alexdelamadrid.
Créditos
Fotos: Luis de la Luz @luisdelaluz
Grooming: Ale Romua @aleromua
Look: PDA Brand @pda.brand
PR: @michelleverdugo @puntoentmx
Entrevista: David Patiño Torres @bavidbavid